sábado, 14 de julio de 2012

Domingo

Me pasé todo el domingo pensando en los dos.

De vos, noche, me gusta tu misterio, tu seducción, las estrellas que tintinean al verte.
Me gusta cómo todo te convierte en historias de mi imaginación.

De vos, mi sol, amo tu calor y transparencia, el poder verte en cada detalle.
Y que compartimos los pequeños relatos de lo cotidiano.

Al atardecer de este domingo, por fin en soledad y conmigo misma, soy feliz porque sé de la existencia de ambos; y de la mía, y la de este día, y la de todos los que vendrán trayendo un poco de cada uno.

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