De vos, noche, me gusta tu misterio, tu seducción, las estrellas que tintinean al verte.
Me gusta cómo todo te convierte en historias de mi imaginación.
De vos, mi sol, amo tu calor y transparencia, el poder verte en cada detalle.
Y que compartimos los pequeños relatos de lo cotidiano.
Al atardecer de este domingo, por fin en soledad y conmigo misma, soy feliz porque sé de la existencia de ambos; y de la mía, y la de este día, y la de todos los que vendrán trayendo un poco de cada uno.
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