Primero soñé que nos echabas para recibir a tus amigos a comer
Tu casa era vieja pero acogedora y bien iluminada la mesa parecía un banquete de fin de año.
Habías cocinado mucho y había botellas deliciosas para degustar.
Nos íbamos -nos teníamos que ir- cuando llegaban todos.
Después soñé que invitábamos a tu novia a la fiesta.
Tu casa era un departamento moderno en alguna playa del país lo justo para pasar un buen fin de semana.
Tomábamos mate y disimulabamos el malestar.
Dejábamos que las cosas se ordenen.
Anoche soñé que conocíamos a tu familia tu mamá tu papá tus hermanos tu sobrino bebé.
Tu casa era tu casa materna la habitación donde te criaste una pieza llena de camas simples y pañales en el tacho de basura.
A todos enternecía la dulzura de nuestra hija y no era una foto lo que veían sino ella -de carne y hueso siendo-. Es tremenda, les contabas, siempre pegada al padre. Yo asentía llena de amor. Son hermosos, pensaban todos.
Qué voy a soñar hoy me pregunto. Tomo el elixir y me dejo llevar por una nueva historia que me contaré a mí misma para parar este aburrimiento creado sin necesidad.
Pequeña alma que está herida. Me siento pequeña me siento alma me siento herida.