domingo, 6 de abril de 2014

Inevitable


No vale la pena hacer como que no, mientras hago mis cosas, como que no te estoy trayendo, frente a cada evocación que puede ser una canción, una opinión en la radio, un gesto. Un sonido. Un sabor. El recuerdo táctil y fresco de nuestras manos recorriendonos.

Se que vamos a tener todo el tiempo. Por eso esta agonía es fácilmente disimulada...

¿Sabes que en los domingos me vuelve esa extraña nostalgia de cosas que aún no viví? ¿Y también que, mientras estoy sola y tengo tiempo, me gusta entretenerme repasando en la línea de lo vivido aquellas instantáneas de mi memoria que creía olvidada?

Y cada tanto me sorprendo riendo, tonta, sola, porque se me aparece tu cara cómica, haciéndome feliz como sólo vos sabes hacerlo.