miércoles, 18 de julio de 2012

Caprichín

quiero que inventemos canciones, colores, palabras, juegos, mi amor, inventemos

inventé


vente


ven



...te...

sábado, 14 de julio de 2012

Domingo

Me pasé todo el domingo pensando en los dos.

De vos, noche, me gusta tu misterio, tu seducción, las estrellas que tintinean al verte.
Me gusta cómo todo te convierte en historias de mi imaginación.

De vos, mi sol, amo tu calor y transparencia, el poder verte en cada detalle.
Y que compartimos los pequeños relatos de lo cotidiano.

Al atardecer de este domingo, por fin en soledad y conmigo misma, soy feliz porque sé de la existencia de ambos; y de la mía, y la de este día, y la de todos los que vendrán trayendo un poco de cada uno.

Quince Minutos


Anoche soñé que era un vampiro, y que te llamaba para que vinieras, y que, ansioso, sólo demorabas quince minutos en llegar. Entonces estabas conmigo, y yo te chupaba la sangre.



Papel

Ese día en que dibujé la casita, las escaleras, la ventana del cuarto donde ibas a dormir un rato antes de que yo subiera porque estaba terminando de escribir, o de lavar los platos; ese día los dos miramos el papel y nos pareció viejo, porque ya lo habíamos inventado hacía tiempo, porque todas las noches sin darnos cuenta o como quien no quiere la cosa construíamos una torre de recuerdos sin tiempo, una torre de ladrillos pesados que ya sabíamos, iban a golpear fuerte en el piso cuando se derrumbara. Por eso el dibujo era de lápiz gastado, y el papel era amarillento.




me río...

Me río porque hace un rato lloré. 


Pensaba en lo difícil que es todo, en lo rígidos que están mis huesos, y en que se pondrán peor. Secaba el agua almidonada que chorreó de la olla de arroz, y pensaba en cuánto odio esta rutina. Desesperaba porque no me creía capaz de afrontar un nuevo lunesmartesmiercoles hasta el viernes, y porque, además, ¿después qué? Me dolían los huérfanos de este mundo cruel, me ahogaban los conflictos terrenales y existenciales y me extrañaba de la vida, que es un absurdo. Me aturdían los ruidos y me encandilaba la luz. Me arrancaban lágrimas los recuerdos de otras tardes tristes.






Entonces me llamaste.