Un poeta islandés
escribió que lo
primero
son las palabras.
Cuando abro los ojos
lo primero son
palabras,
las tallaron con un
filo
en la puerta metálica
del baño
hace ya tiempos
inmemoriales
quizá un viernes o dos
atrás.
Despego la cara del
suelo
Todo tiene un olor
insoportable.
La cara enmohecida
El suelo de azulejos
sucios
Húmedos.
Afuera del local las
cosas cambiaron poco
En Reijavik es de
noche hace mil días
Y hace frío.
Puede ser por el efecto
de la música
Por los muros
ennegrecidos y poco iluminados
O por el humo y la
botella con los que amanezco
si se puede llamar a
esto
amanecer.
Preferiría haberme
despertado con vos en el auto
con esta campera como
abrigo
verte dormidos los
labios, los dedos, los párpados.
Cerrar los ojos de
nuevo
Imaginar el vapor de
mi respiración
Cristalizarse en
mechones de tu pelo largo.
Preferiría que
hubieras llegado más temprano
un viernes quizá, o
dos, atrás.
Entonces hubiéramos
manejado hasta ese monte innombrable
Ese de los videos de
youtube
Habríamos bajado del
auto
La música golpeando
detrás de las puertas
yo te habría
preguntado si viste la aurora boreal
vos, que sos feliz con
sólo saber de su existencia.
Me pregunto si sabrás
que en todo el mundo
hay quienes no la
conocen
y no oyeron jamás
hablar de ella.
Para Peter Vagn, el
poeta,
lo primero son las palabras.
Este es un pensamiento
que se evapora rápido
mientras mis pisadas
se cubren de aguanieve
y
encuentro el encendedor
y fumo
lo que quedó de anoche en un bolsillo.
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