Un despertar plácido, un cielo nublado, una cama mullida, un
amor acurrucado.
Colores cálidos y fríos, ropa tendida, la pava al fuego, la
radio que suena.
Desandamos la mañana siguiendo las vibraciones de un ritmo
trascendental que viene desde el fondo de la tierra y nos señala los momentos
del ritual.
Nunca imaginé que sería exactamente así, aunque era
exactamente así lo que deseaba.
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